sábado, 9 de fevereiro de 2008

http://contexto-educativo.com.ar/index.htm



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Necessitamos pensar as modificações, transformações, de contéudo, didática e ideológica que as novas ordens tecnológicas nos impõe frente a novos espaço e ferramentas da Educação Atual, tecnologizada por estratégias de um novo capitalismo que impós e eimpõe ditames a educação.Este artigo ajuda apensarmos algumas destas faces de uma problemática de dimensão ampla e complexa.
Paulo a c v
Configuraciones emergentes en la Educación Superior latinoamericana

Escribe: María Fernanda Juarros
Docente investigadora IICE-FFyL UBA (Argentina)


Nuevas tecnologías y revolución en la Educación Superior

La Conferencia Mundial sobre la Educación Superior organizada por UNESCO en octubre de 1998 señalaba que "las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC)", están introduciendo una revolución en la enseñanza abierta y a distancia y deberían permitirle salir de los debates de iniciados y del escepticismo de los pedagogos para transformarla en industria mundial. Los conceptos de "colaboración" y "enseñanza asincrónica" deberían comenzar a imponerse, más que por razones puramente pedagógicas, porque son el reflejo de las necesidades de la evolución de la sociedad. Este cambio lleva en sí el germen de una verdadera revolución pedagógica en la cual las estructuras tradicionalmente inmóviles de espacio-tiempo-jerarquía habrán de explotar (... ) El concepto de universidad virtual ayuda a responder a los desafíos que han de enfrentar los universitarios, supone la utilización de las NTIC y una combinación en "justa proporción" de las diferentes herramientas tecnológicas con miras a un cambio radical de la ecuación del costo de la educación. La pedagogía que acompaña al nuevo paradigma tecnológico permite una visión participativa de la formación que favorece un aprendizaje asincrónico, una nueva relación entre los actores y una formación a lo largo de toda la vida" (1).

Desde hace al menos una década (2), en nuestro país, la formación superior no presencial ofrece un espacio educativo que utiliza las nuevas tecnologías informáticas y de la comunicación para superar las barreras del tiempo y del espacio y en este espacio es posible el contacto rápido e individualizado entre los estudiantes y los profesores; su diseño permite la relación permanente entre todos los participantes, a partir del intercambio de información y la realización de actividades en grupo.

Sistemas presenciales y modalidades no presenciales en la formación, capacitación y educación continua

Entre las principales tendencias de impacto en el cambio de la Educación Superior se pueden mencionar, entre otras, la ruptura de los paradigmas tradicionales respecto de los procesos de enseñanza y de aprendizaje a partir del impacto de las nuevas tecnologías; la aparición de redes y medios ambientales virtuales; la regionalización, internacionalización y conformación de consorcios académicos; la gestión horizontal/descentralizada y con autonomía relativa sustentada en redes flexibles; y la redefinición del rol de Estado. (Didriksson, 2003).

En este contexto, la Educación a Distancia puede señalarse como una de las modalidades que mayor expansión ha registrado en los últimos años a nivel mundial. Ligada desde sus orígenes a atender esencialmente la alfabetización de adultos, la capacitación y formación permanente, a partir de los años 60`s se incorpora crecientemente como modalidad en la formación de nivel superior universitario. Resulta importante señalar la función social que la modalidad porta desde sus inicios: la posibilidad de democratizar el acceso a la educación a través de la ampliación y diversificación de la oferta educativa a grupos poblacionales que de otros modos estarían limitados, por distintas barreras (fundamentalmente geográficas, pero también físicas, de recursos para el traslado, etc.), para acceder a sistemas presenciales de formación.
En las universidades de la región, la progresiva expansión de plataformas y ambientes educativos virtuales ha tenido desigual impacto. Muchas de ellas están implementando programas de educación a distancia con una fuerte tendencia hacia la virtualización de los mismos. Sin embargo, este desarrollo no resulta homogéneo en la región y al interior de cada país (3).

La oferta educativa de nivel superior en entornos virtuales se puede caracterizar entonces, a través de tres rasgos: la expansión creciente, ya mencionada, junto con la desarticulación y la superposición. Los orígenes del rápido desarrollo que experimentó la modalidad a partir del año 1998, pueden rastrearse en la expansión de las redes telefónicas digitales y las posibilidades que esto genera, en términos de velocidad y alcance en regiones hasta el momento aisladas. Sin embargo, entre los países de la región, y al interior de cada uno de ellos, la infraestructura tecnológica muestra un desarrollo desigual, y en todos los casos, sustantivamente inferior al de los países centrales (4). A la vez, la oferta educativa muestra un alto grado de superposición y falta de complementariedad: en general, las propuestas universitarias en Educación a Distancia, a la vez que corresponden a unas pocas disciplinas y grados similares, están, como ya señalamos, dirigidas a estudiantes dispersos geográficamente. De esta manera, se malgastan recursos escasos (financieros, tecnológicos y humanos). Por otra parte, la diversidad o ausencia (en la mayor parte de los países de la región) de políticas específicas para la evaluación y acreditación de estos programas, determina la existencia de una gran variedad de propuestas educativas alternativas, en términos de la calidad de la propuesta didáctica y curricular, la ratio docente – alumnos, los materiales didácticos utilizados, las tecnologías implicadas, las alternativas de comunicación, etc.

El paradigma de la educación superior actual responde a la sociedad industrial, que está en proceso de profunda mutación, pero que aún no da paso a la sociedad postmoderna, que Alvin Toffler (1994) denomina "la sociedad del conocimiento", otros autores se refieren en este sentido a "la sociedad de la información". La innovación implica un sistema de educación superior al servicio de la imaginación y de la creatividad, lo cual representa promover la transformación curricular y en los métodos de enseñanza - aprendizaje.

Sin embargo, la expresión y el perfil de la universidad ha cambiado considerablemente: la masificación, la redefinición de las relaciones enseñanza aprendizaje, la formación permanente y el aprendizaje a distancia aparecen como algunos de los factores dominantes de esta transformación. El desarrollo de las TIC se añade a los mencionados a partir de la creación de nuevos espacios integradores para las acciones de educación superior, entornos de comunicación que establecen nuevas formas de interacción entre los miembros de la comunidad académica. Un beneficio directo y una ruptura significativa de estos entornos en la educación a distancia es la interactividad. Este concepto nos permite plantear la dimensión pedagógica de las interacciones a través de la tecnología.

Virtualidad, interactividad y espacios colectivos

Estos grupos de aprendizaje colaborativo posibilita que alumnos entablen relaciones responsables y duraderas, los motiva y lleva a maximizar el desarrollo cognitivo y social. En este sentido, las TIC aportan un nuevo reto para la educación superior, el de pasar de un arquetipo unidireccional de formación, donde los saberes recaen exclusivamente en el profesor y en la selección de contenidos para el curso que éste haga a modelos más abiertos y flexibles. Este enfoque de enseñanza enfatiza el contenido en relación a las habilidades docentes específicas. Esto último nos lleva a señalar que las TIC tienden a romper el aula como conjunto arquitectónico y cultural estable. La interacción entre los estudiantes se encuentra enmarcada en un ciberespacio educativo con pocos límites para la participación y la comunicación y ésta puede ser entre individuos o entre grupos.

Si las comunidades virtuales (5) pueden ser portadoras de este nuevo arquetipo basado en el aprendizaje participativo, en la interactividad entre el profesor y el alumno y entre los alumnos entre sí, se conviertan en un instrumento fundamental de aprendizaje.

El poder conductor de las comunidades de aprendizaje se afirma en su capacidad para movilizar el capital relacional social con el objeto de desarrollar capital intelectual entre sus miembros y repotenciar su capital social en un proceso acumulativo. Cabe señalar que la capacidad de las comunidades virtuales de aprendizaje para conducir el aprendizaje no aparece por el hecho de haberse creado, sino que descansa sobre sus miembros y finalmente son ellos quienes deben utilizar su potencial para conducir su propio aprendizaje. El aprendizaje cooperativo es el empleo didáctico de grupos reducidos en los que los alumnos trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de los demás.

El campus virtual (sitio web) define el territorio virtual de esta comunidad y establece los reservorios de información. Igualmente surge una forma de gobierno al establecerse las reglas de participación en el grupo y las normas referentes al proceso de aprendizaje.

En el campus virtual existen generalmente las siguientes áreas

• Un área introductoria que incluye un espacio destinado a anuncios importantes, lineamientos y normas de la Universidad
• Un área comunitaria en la cual los miembros del grupo pueden establecer comunicación tanto asincrónica como sincrónica (chat) e interactuar a nivel personal
• Un área curricular donde figuran los diferentes estudios con sus respectivas asignaturas
• Un área para mandar trabajos a modo de foro de discusión
• Un área consignada a la evaluación de los alumnos

Concebido de esta forma el campus virtual además de ser el contorno virtual de la comunidad de aprendizaje es un reservorio de información, un espacio de comunicación. Este espacio de comunicación condiciona la dinámica específica entre sus miembros, por lo tanto el grado de afectación de las TIC es mayor en los procesos de aprendizaje que en los productos del aprendizaje, es decir, fundamentalmente en los procesos de construcción o adquisición de conocimientos, procesos que de alguna manera determinan experiencias diferentes, teniendo como consecuencia el desarrollo de habilidades especificas. La estructuración de los intercambios y de dichas experiencias permite que las comunidades virtuales de aprendizaje se conviertan en ámbitos portadores de un nuevo paradigma.

Necesidad de redefinir los procesos de enseñanza universitaria para entornos virtuales

En este marco es donde se hace necesario profundizar la reflexión sobre los modos de aprender y organizar el aprendizaje, ya que el valor agregado que significa el desarrollo de las TIC puede ser limitado si simplemente se incorpora en organizaciones y prácticas tradicionales. Son aún muy escasos los trabajos acerca de las técnicas educativas de participación en entornos de aprendizaje virtual, las formas de trabajo colaborativo y cooperativo en línea, las ventajas y limitaciones d e este entorno para la motivación e interacción entre los participantes, la apertura y la extensión del espacio educativo universitario.

En cierto modo, estos nuevos entornos demandan una nueva configuración del proceso didáctico e interpelan el modelo hasta entonces usado en la universidad. Esto conlleva el planteo de una modificación en los roles tradicionalmente desempeñado por los sujetos que participan en el acto didáctico: le otorgan otras dimensiones a la labor del profesor como el diseño de situaciones instruccionales o la tutoría del proceso de aprendizaje de sus alumnos y le requieren mayor participación y compromiso a los alumnos a partir de la constitución de grupos de aprendizaje.

Esta flexibilización de las instituciones de educación superior implica cambios en la concepción de los alumnos, cambios en los profesores y cambios administrativos en relación con el diseño y distribución de la enseñanza y con los sistemas de comunicación que la institución establece, en otros términos, cambios en los modelos de gestión educativa hacia modelos más flexibles. Reflexionar sobre las posibilidades que las redes ofrecen en el ámbito universitario y sobre el papel que éstas van a jugar en la configuración de los nuevos espacios educativos, no puede hacerse sin atender a su relación con la equidad social, la competitividad económica y la formación ciudadana.

A modo de cierre, es preciso destacar que las actuales tecnologías permiten la articulación de procesos sociales a distancia, ya sea en las áreas metropolitanas, entre las regiones o entre los continentes, con los cambios en los marcos de referencia que ello supone. En cualquier caso, entendemos que la evolución de estos fenómenos va en la dirección de las transformaciones en curso (deslocalización de los medios de producción, fragmentación del proceso de trabajo, individualización de las tareas, reconstrucción del proceso productivo mediante redes de comunicación, etc...), y no se limitan a los ámbitos tecnológico y económico, sino que afectan también a la cultura, a la comunicación y a las instituciones educativas (Salinas, 1997). Es decir, los espacios educativos que se están configurando por el influjo de la evolución de las TIC no pueden comprenderse al margen de los otros elementos con los que interaccionan (cultura, política, sociedad, tecnología), y de los cambios en las claves organizativas.


Bibliografía

Altbach, Philip G.; Robert O. Berdahl y Patricia J. Gumport (eds.) (1999) American higher education in the twenty-first century. Social, political and economic challenges (Baltimore: The John Hopkins University).

Athey, Thomas H. (1998) “The challenge of non-traditional universities in 21st century higher education”, en The Cal Poly Pomona journal of interdisciplinary studies, Pomona, California, Vol. 11, Otoño. http://www.csupomona.edu/~jis/1998/althey.pdf

Castells, Manuel (1994) “The university system: engine of development in the new world economy”, en Salmi, Jamil y Adriaan M. Versppor (eds.) Revitalizing higher education (Oxford: Pergamon Press).

Didriksson, Axel (2003) Indicadores de Evaluación y Planeación: un enfoque prospectivo. Estudios dobre la Universidad. CESU, UNAM
http://www.planeacion.unam.mx/sextoencuentro/doctos/cesu

UNESCO. CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA EDUCAICÓN SUPERIOR. (1998). Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI: visión y acción y marco de acción prioritaria para el cambio y el desarrollo de la educación superior. Recuperado 2/09/2005, del sitio Web de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE): http://www.crue.org/dfunesco.htm

Salinas,J. (1997): Nuevos ambientes de aprendizaje para una sociedad de la información. Revista Pensamiento Educativo, 20. Pontificia Universidad Católica de Chile. http://www.uib.es/depart/gte

Sangrá, Albert (2001) “La calidad de las experiencias virtuales de educación superior”, Cuadernos IRC, vol. 6, Barcelona, España, http://www.cuadernosirc.com/

Waldman Mitnick, Gilda (2000) “Los rumbos de la educación superior: tendencias y desafíos”, en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales (México) Año XLIV, Nº 180.

Toffler, A. (1995). La creación de la nueva civilización. La política de la tercera ola. Plaza & Janes Editores,S.A, Barcelona, España.

Tünnermann, C. (1996). La educación superior en el umbral del siglo XXI. CRESALC/ UNESCO. Caracas, Venezuela.

NOTAS:

1) UNESCO. CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA EDUCAICÓN SUPERIOR. (1998). Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI: visión y acción y marco de acción prioritaria para el cambio y el desarrollo de la educación superior. Recuperado 2/09/2005, del sitio Web de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE): http://www.crue.org/dfunesco.htm

2) El primer campus virtual en la región fue desarrollado por CLACSO ( www.clacso.edu.ar)

3) Los informes nacionales sobre Educación Superior Virtual desarrollados por el IESALC – UNESCO (2003) dan cuenta de esta situación. (ver en www.iesalc.unesco.org.ve )

4) Como ejemplo, el ISI (Information Society Index) del año 2002, ubica a los países latinoamericanos mejor posicionados en el Nro. 31 (Argentina), 33 (Chile) 35 (Costa Rica) y 36 (Panamá), de un ranking de 55 países. Estos son los únicos ubicados dentro de la posición conocida como “Striders”, a la par de otras naciones como Malasia, Polonia o Sudáfrica. El resto de los países latinoamericanos se ubican en la posición de “Sprinters”, compartiendo la posición con países como Egipto, Turquía, Filipinas, entre otros.

5) Howard Rheingold a quien se le atribuye haber acuñado el término “­­­comunidad virtual” en su libro “The virtual Comunity” que se ha convertido en un clásico de la literatura sobre el ciberespacio, define a las comunidades virtuales como “...agregaciones sociales que emergen de la red cuando un número suficiente de personas entablan discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio” (Rheinglod, 1993)

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