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segunda-feira, 18 de outubro de 2010

Mario Vargas Llosa








Mario Vargas Llosa: "Creí que un escritor que se declarara liberal nunca recibiría un Nobel"

Se define como un "escritor comprometido" que lucha contra los autoritarismos. Y habla de su militancia y de América del Sur. Pero sostiene que la literatura no debe subordinarse a la política.

Por OLIVIER GUEZ para Le Monde y Clarín

Eran las cinco y media del jueves de la semana pasada en Nueva York. El escritor estaba sentado, trabajando. Su mujer se le acercó con una expresión extraña, y le dijo que un hombre lo llamaba por teléfono. Entonces el escritor tomó el tubo y oyó "un tremendo alboroto detrás de mi interlocutor, que se presenta como un miembro de la Academia de Suecia. Entonces, se corta la comunicación. Vuelve a llamarme, me pasa al secretario permanente de la Academia, quien me anuncia que soy el ganador del Nobel de Literatura este año y ¡que la noticia será oficial en 14 minutos!". Sí: el que habla es el flamante Premio Nobel de Litertura Mario Vargas Llosa. Vuelve, una vez más, sobre esos minutos en los que, luego de años y años de ser candidato y ya casi sin esperarlo, supo que el ganador era él.


¿En qué pensó al cortar?
Estaba enormemente sorprendido. No salía de mi asombro, ¡estaba casi avergonzado! Y después, muy rápido, en cuanto se oficializó la noticia, empezó el gran circo, una verdadera locura, un vértigo: los teléfonos empezaron a sonar sin parar, comenzó a llegar gente de todas partes, la familia, los amigos, a tal punto que yo ya no sabía quién era.

Luego me puse a pensar cómo se había iniciado todo esto: me vi muy pequeño, a los 5 años, apren
diendo a leer, en Bolivia, y cómo la lectura, esa cosa maravillosa, mágica, había trastornado mi vida y la había enriquecido. Soñé con mi madre, una gran lectora, que nunca dejó de alentarme y que hoy estaría tan contenta si estuviera viva. Y después, simplemente pensé en la literatura, esa vocación maravillosa, esa recompensa extraordinaria, a la que le debo los mejores momentos de mi vida, que me ha hecho soñar y me ha dado tantos placeres. Y en la suerte que tuve de poder dedicarme a ella.


¿Cuáles son los grandes autores que lo han inspirado?
Julio Verne, Víctor Hugo, Alejandro Dumas... Ellos me han ayudado mucho, sobre todo en mis comienzos. Tengo una inmensa pasión por la literatura del siglo XIX y principios del XX: he leído y releído a Thomas Mann, que nunca me ha decepcionado, en particularLa montaña mágica, una catedral literaria. Los demonios de Dostoievski, Guerra y paz de Tolstoi, Moby Dick de Melville, Madame Bovary, por supuesto, del gran Flaubert, que me ha enseñado todo, todo ellos están siempre conmigo. Y también están Faulkner, cuya influencia ha sido enorme, y Malraux, el de La condición humana, un escritor inmenso en mi opinión, que no ha sido suficientemente reconocido como tal por razones políticas...

Recuerdo que cuando era un joven periodista en París, en los años 60, cada discurso de Malraux era una obra literaria.


Comparado con los últimos ganadores del Premio Nobel de Literatura, usted es un liberal. Presenta un perfil político atípico para la Academia Sueca...


¡Absolutamente, lo asumo desde hace por lo menos cuarenta años! Hasta esa famosa llamada telefónica, estaba convencido de que un escritor que se declarara liberal no tenía ninguna oportunidad de recibir el Nobel. Por esa razón pensaba que nunca lo recibiría, que yo era demasiado controvertido, dado que mis actividades periodísticas y en un momento políticas me habían arrastrado, muchas veces a pesar de mí, a numerosas polémicas. ¡Pero me equivoqué!
¿Qué significa su Nobel de Literatura para América del Sur?
Espero que anime a los partidarios de la democracia y la libertad económica, política, cultural... Es por lo que milito y lucho desde hace décadas en mis artículos de prensa cada quince días. Siempre he combatido el autoritarismo, tanto de izquierda como de derecha. Y debo decir que, pese a los problemas todavía enormes, América del Sur está bien orientada.

Sólo hay una dictadura Cuba- y algunas "semi-dictaduras" como la Venezuela de Chávez o Nicaragua... La izquierda ha operado un cambio democrático y socialdemócrata, abierto al mercado, como en Chile, Brasil y Uruguay, y la derecha también es democrática, lo cual es nuevo para el continente sudamericano.


¿Usted hace literatura comprometida?
Soy indudablemente un escritor comprometido, pero considero que la literatura, la novela no deben estar encuadradas por la política. La propaganda nunca ha hecho buenas migas con la creatividad.


Traducción: Elisa Carnelli.

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