domingo, 30 de janeiro de 2011

A continuación, algunos de los tópicos fundamentales del gobierno de Dilma Rousseff.

POR EL ARGENTINO

ABORTO: La mayoría de los congresistas brasileños que asumirán funciones en la Cámara Baja se opone a la despenalización del aborto. De un total de 513, 414 respondieron una encuesta privada: 267 (que representan el 52% de la Cámara) se pronunció en contra y 78 a favor. Otros 37 sostuvieron que en parte sí y 32 no supieron responder a la consulta. El aborto fue uno de los temas más discutidos durante la campaña presidencial. Rousseff, entonces, tuvo que dar marcha atrás en su postura a favor de la legalización del aborto y comprometerse a no cambiar las leyes ante críticas de la Iglesia católica y los evangelistas.

ARGENTINA: Para Rousseff, el país “es fundamental para el posicionamiento de Brasil en América Latina y el desarrollo de Brasil pasa por la asociación con los países de la región. Se trata de uno de los actores fundamentales, uno de los elementos estratégicos para nuestra política externa.” El gesto de elegir a la Argentina como primer destino internacional fue presentado como la reafirmación de la alianza estratégica y la prioridad que el Planalto continuará dando a la relación bilateral y a la región. Dilma reconoció que en el pasado Brasil “daba la espalda a la Argentina y miraba solamente hacia Europa y los Estados Unidos. Pero hoy, sin detrimento de aquellos, tenemos que percibir que el desarrollo de nuestro país implica necesariamente el desarrollo de la región.”

DERECHOS HUMANOS: “Mi gobierno no aceptará ninguna forma de violación de los Derechos Humanos en cualquier país, incluido el nuestro. Será un incansable defensor del respeto a esos derechos y de la igualdad. No somos un pueblo que odia, que despierta el odio, por eso Brasil tiene una posición histórica que mucho nos enorgullece”, expresó la presidenta. En este sentido, el gobierno está empeñado en la creación de una Comisión de Verdad sobre los delitos cometidos por la dictadura militar (1964-1985).

DICTADURA: Dilma Rousseff comparó a las dictaduras militares con el régimen nazi: “Representaron la tortura y el intento de callar a millones de seres humanos. La memoria colectiva debe impedir la barbarie. Los campos de concentración inauguraron las prisiones modernas, y el nazismo representó un nuevo modo de tratar al opositor político que fue reducido a una condición subhumana por medio de la tortura científica y la violencia industrializada. La memoria es un arma humana para impedir la barbarie. Recordar Auschwitz es recordar a todas las víctimas de las guerras injustas, de todas las dictaduras que torturaron e intentaron callar a millones de seres humanos.”

DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA: “Ningún país es rico sin reducir la desigualdad social y regional. Brasil puede serlo. Queremos hacer eso y eso demanda una ecuación que equilibra crecimiento económico y políticas de Estado contra la desigualdad”, dijo la presidenta.

ECONOMÍA: La presidenta garantizó que su gobierno mantendrá la inflación bajo control: “No negociaremos, vamos a mantener la economía creciendo sistemáticamente.” El Banco Central de Brasil ya fijó una línea dura en contra de la variable y llamó a usar un conjunto de instrumentos de política monetaria para contener las alzas de precios. Además de la tasa de interés, la autoridad monetaria ha tomado otras medidas para contener las presiones sobre los precios. Elevó los requerimientos de reservas de los bancos y anunció que podría comenzar a hacer subastas para comprar futuros cambiarios, esfuerzos que buscan enfriar el crédito y detener la valorización del real sin alterar la tasa de interés. La presidenta aseguró que no habrá recortes presupuestarios al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), un ambicioso plan de obras de infraestructura puesto en marcha durante el gobierno de su antecesor.
EDUCACIÓN: Durante su discurso de asunción, Rousseff señaló que para que exista una educación de calidad es necesario tratar a los maestros como verdaderas autoridades de la educación, proporcionarles formación continua y remuneración adecuada, ya que sólo mediante un avance en la calidad de la educación se podrá formar jóvenes preparados que conduzcan a una sociedad de la tecnología y el conocimiento.

ESTILO DE GOBIERNO: La estrategia de Dilma es aparecer poco en público y conducir el gobierno de manera más técnica. De hecho, mientras Lula concurrió en ocho oportunidades al Foro de Davos, Rousseff declinó la invitación para ocuparse de cuestiones internas. La presidenta odia la impuntualidad y quiere que los 37 ministerios que integran el gobierno funcionen como empresas. En su primera reunión de gabinete, Dilma expresó que no le gustan las reuniones multitudinarias. Por eso, los dividió en cuatro grupos, con un ministro presidiendo cada uno de ellos para trabajar con mayor eficiencia. Las reuniones son los viernes para evitar que se vayan de Brasilia los jueves, como lo hacían habitualmente. Nadie podrá entrar a su despacho hablando por celular, y quienes mantengan una audiencia con ella deberán tener el teléfono apagado.

IRÁN: Todo indica que la presidenta mantendrá la estrategia de su antecesor, es decir, contribuir en la búsqueda de una solución para la crisis entre las potencias occidentales e Irán. En 2010 Brasil votó en el Consejo de Seguridad de la ONU contra las sanciones a Irán, impulsadas por los Estados Unidos y otras potencias que acusan al país asiático de desarrollar tecnología nuclear para construir armamentos de destrucción masiva. Además impulsó, junto a Turquía, un acuerdo por el cual Irán iba a ceder uranio de bajo enriquecimiento que sería procesado fuera del país.

ISRAEL Y PALESTINA: Rousseff pone énfasis en la necesidad del diálogo para solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos, y sostiene que su gobierno condenará las violaciones de Derechos Humanos sin importar en qué país ocurran. En este sentido, afirmó: “Tengo la honra de dar continuidad a un gobierno que buscó la afirmación de la paz, en especial en Medio Oriente. Defendemos la construcción de la paz para mejorar la vida de los que viven momentos terribles de guerras fraticidas, étnicas y religiosas. El mejor camino para disminuir ese sufrimiento es la convivencia y el diálogo.”

LATINOAMÉRICA: Existe una señal de la prioridad que tendrá Brasil en su relación con los países sudamericanos. En ese sentido, la Argentina fue elegida como su primer destino internacional. El país es el principal socio externo, tanto por la extensa frontera común de 1263 kilómetros, como por su relación comercial y su presencia en el Mercosur, la unión aduanera que agrupa también a Paraguay y Uruguay. Este último país y Perú fueron los elegidos por Dilma para su gira en febrero. Los analistas políticos brasileños coincidieron en que la presidenta dará continuidad a la gestión diplomática emprendida por Luiz Inácio Lula da Silva.

LULA: “Su legado fue hacer que Brasil vuelva a crecer y lograr que asumiera una posición en el conjunto de las naciones, y sobre todo, que todos los brasileños y brasileñas encontrasen un lugar dentro de Brasil”, dijo Rousseff de Lula da Silva. “Ese hombre que vino de abajo construyó un imperio económico en Brasil, pero jamás perdió su compromiso con la soberanía del país, y sobre todo con el rescate de millones de personas de la pobreza y la miseria.”

MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Una de las propuestas para reformar la Ley de Telecomunicaciones, que data de 1963, es evitar que un solo grupo pueda tener radio, televisión y prensa escrita. El proyecto está en discusión y se espera tener lista la ley para enviarla al Congreso este año. El gobierno intenta así evitar la concentración de la propiedad de las licencias públicas de radio y televisión. Una de las ideas rectoras es crear una agencia reguladora. Cuando Lula asumió en 2003, el presupuesto publicitario oficial se distribuía entre 499 grandes canales de televisión, radios y diarios, número que trepó a 8094 en 2010. La democratización de la pauta publicitaria fue una de las reivindicaciones expresadas por la Conferencia Nacional de Comunicación celebrada en 2009. Sus conclusiones fueron tomadas como base en un anteproyecto de ley que está siendo elaborado por el gobierno de Rousseff.

SALARIOS: La presidenta podría acordar un aumento del salario mínimo mayor al que habían ofrecido previamente funcionarios del gobierno. Se supo además que esperaría reducir posibles alzas salariales en 2012. El salario mínimo mensual en la mayor economía de Latinoamérica podría fijarse en 545 reales (330 dólares) –de los 510 reales en 2010–, pero Rousseff podría apuntar a los 550 reales.

SALUD: Rousseff quiere la consolidación de un Sistema Único de Salud. Para ello se asociaría con el sector privado. Una de las más importantes medidas que tomó el gobierno de Rousseff, luego de su asunción, fue la inversión de 1080 millones de reales (casi 650 millones de dólares) para la compra de medicamentos, vehículos fumigadores, larvicidas y material educativo.

UNIÓN EUROPEA Y MERCOSUR: A través de su ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, el gobierno de Dilma Rousseff destacó la necesidad de que la UE y el Mercosur sellen un acuerdo de libre comercio mutuamente beneficioso. Sin embargo, Brasil atraviesa por dificultades debido a la apreciación del real y a la situación preocupante de los productos manufacturados, cuyas exportaciones se situaron en 2010 por detrás de los artículos básicos por primera vez en varias décadas. La escalada del real preocupa al nuevo gobierno, ya que perjudica sus exportaciones y por lo tanto puede condicionar las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, en el que el objetivo es levantar el mayor número de aranceles sobre los intercambios. La UE y Brasil mantienen, desde 2007, una Asociación Estratégica que ha permitido reforzar sus vínculos económicos y comerciales. Europa es el principal socio comercial de Brasil y los intercambios superaron los 74 mil millones de dólares en 2010.

VIVIENDA: El gobierno continúa con “Mi casa, mi vida”, un programa liderado por Dilma desde que era ministra durante la presidencia de Lula. Además, Rousseff anunció la construcción de 8000 casas, 6000 por parte del gobierno y 2000 por el sector privado para los damnificados por los temporales de lluvia en la región serrana de Río de Janeiro, donde murieron 837 personas en las últimas semanas. “Pretendemos disminuir el dolor de esas familias. Estamos atentos para tomar todas las medidas necesarias para el rescate de la población en aquella localidad. No vamos a dejar más que las poblaciones se instalen en áreas de riesgo”, dijo.<

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